Si tu negocio o tus ingresos han crecido, es posible que estés pagando más impuestos de los que deberías.

Facturar más suele traer problemas nuevos: clientes en distintos países, varias plataformas de cobro, cuentas en el extranjero, criptomonedas, sociedades, patrimonio, dudas sobre cómo mover el dinero… Y, por supuesto, la preocupación que genera el saber que todo se ha vuelto más complejo e incierto.

En estos casos suele ser necesario revisar la estructura fiscal. Puede que tu forma de tributar actual no sea la idónea. Una reestructuración podría ahorrarte más del 80 % de los que pagas actualmente en impuestos.

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Es posible reducir tu carga fiscal más de un 60 % si utilizas la estructura de tributación adecuada

Hay una serie de factores que pueden ser abordados de manera estratégica para mejorar tu estructura fiscal:

País donde resides fiscalmente

Dónde resides y tributas puede marcar una gran diferencia.

Tipo de estructura societaria

La forma jurídica es uno de los puntos clave de la optimización fiscal.

Ubicación del patrimonio

La distribución de activos y sociedades afecta a la fiscalidad.

Actividad y flujos de ingresos

La forma en que generas y percibes rentas también se puede optimizar.

Te habrás dado cuenta de que incrementar tu facturación no siempre implica ganar más dinero

La mayoría de los autónomos y negocios pequeños funcionan razonablemente bien a nivel fiscal cuando empiezan. El problema viene cuando el negocio crece, se diversifica o se internacionaliza.

Si esto sucede sin haber planificado una reestructuración fiscal estratégica, es normal que gran parte de las ganancias se vean muy lastradas por los impuestos y los costes que conlleva una tributación heredada de la situación previa y no adaptada a la nueva realidad de la empresa o negocio.

Para mejorar la eficiencia fiscal y ahorrar en impuestos sin incurrir en riesgos, es fundamental analizar cada caso de forma individual para diseñar estructuras fiscales y patrimoniales que permitan crecer con más orden, mayor ahorro, menor burocracia y una visión a largo plazo.

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¿Qué hacemos?

Diseñamos estructuras fiscales a medida

No creemos en las soluciones universales ni en las tendencias pasajeras. La planificación fiscal exige medidas que se adapten a cada situación.

Realizamos un estudio exhaustivo de tus ingresos, gastos, activos, patrimonio, operaciones y tributación actual, y en base a ello, desarrollamos una planificación fiscal estratégica que te permita ahorrar en impuestos y ganar en protección y seguridad jurídica.

Planificación e ingeniería fiscal

Analizamos la situación actual y detectamos ineficiencias, riesgos y oportunidades. Aplicamos mecanismos de optimización dentro del marco legal, buscando estructuras eficientes y sostenibles.

Estructuras internacionales

Cuando hay actividad internacional, estudiamos las distintas alternativas y valoramos qué jurisdicciones tienen sentido para minimizar los impuestos y costes administrativos de tu negocio.

Holdings y sociedades offshore

Valoramos si este tipo de estructuras encaja con tus objetivos empresariales o patrimoniales, diseñando soluciones sólidas, eficientes y alineadas con la normativa aplicable en cada jurisdicción.

Reestructuración de operativas existentes

Muchos clientes ya vienen con sociedades, LLC, exchanges, cuentas internacionales o años de operativa acumulada. Nuestro trabajo consiste en poner orden y construir una estructura más sólida.

La cuestión va más allá de cuánto pagas en impuestos. La cuestión es si tu estructura fiscal sigue teniendo sentido.

Hay profesionales y negocios que están pagando mucho más de lo que podrían estar pagando con otra estructura fiscal. Otros, en cambio, pagan muy poco, pero asumen riesgos que ni siquiera son conscientes de estar asumiendo.

¿Lo ideal? Como siempre, en el término medio está la virtud. Y el ámbito fiscal no es una excepción. Para ello, existen estrategias y mecanismos que permiten ahorrar una gran cantidad de impuestos sin asumir riesgos.

Si has llegado hasta aquí, seguramente es porque sigues utilizando la misma configuración que tenías cuando facturabas 3.000 euros al mes. Aunque ahora ganes más, tengas clientes internacionales, varias fuentes de ingresos o patrimonio financiero. Y te has dado cuenta de que eso no es óptimo en términos fiscales.

El problema no siempre es Hacienda. A veces el problema es no tener una visión completa de todas las posibilidades que existen en el terreno de la fiscalidad.

¿Por qué la gente acude a nosotros?

Cuando un empresario o autónomo nos contacta, rara vez quiere tiene claro qué es lo que necesita. Normalmente busca ser escuchado y recibir un asesoramiento al respecto.

Muchas veces nos encontramos con clientes que necesitan soluciones a problemas que ni siquiera saben que tienen. A veces  nos topamos con personas que se han informado sobre ciertas estrategias fiscales, pero lo que no saben es si realmente son adecuadas para ellos.

Algunas preocupaciones que solemos escuchar en nuestras reuniones y con las que es posible que te sientas identificado:

"Cobro por Stripe, Wise y en cripto. Y no sé si lo estoy haciendo de la forma correcta".

"Tengo una LLC, pero cuanto más leo, menos claro tengo si me conviene".

"Necesito saber dónde están los límites y qué riesgos estoy asumiendo realmente".

"Mi negocio ha crecido mucho, pero mi forma de tributar es la misma qu cuando empecé".

"No quiero elegir una jurisdicción por una moda o porque lo he visto en YouTube".

"Necesito entender qué estrategia o estructura fiscal tiene sentido para mi caso".

¿Para quién tiene sentido nuestra consultoría?

Hay un patrón que se repite en casi todos nuestros clientes

No importa demasiado si eres consultor, programador, trader, dueño de una agencia, un SaaS o un e-commerce. Tampoco si operas como autónomo, mediante una sociedad o como inversor particular. Lo que sí suele repetirse es esto:

Los ingresos han aumentado.

La operativa es más compleja.

Hay dinero en varios sitios.

Existen dudas que los gestores no responden con claridad.

Y cada vez cuesta más saber qué decisión es la adecuada.

En ese punto, la pregunta deja de ser: «¿Cómo pago menos impuestos?». Y pasa a ser: «¿Cómo puedo estructurar mi actividad de manera segura y eficiente a nivel fiscal?».

Si llevas tiempo con la sensación de que tu estructura se ha quedado atrás, merece la pena revisarla

Quizá todo esté bien. Quizá haya margen de mejora. O quizá simplemente necesites una visión más clara para tomar decisiones con criterio. En cualquier caso, eso solo puede saberse después de analizar tu situación concreta. Cuéntanos tu caso y estudiaremos qué opciones tienen sentido para ti.


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